martes, noviembre 14, 2006

POR CAPULLOS

Estoy de acuerdo con la opinión del señor Trasobares. Siempre tan incisivo y tan certero.

Jose Luis Trasobares. EL PERIODICO DE ARAGON. Solo a los jefes aragoneses se les ocurre presentarse en Madrid con una reforma estatutaria de mínimos, en la que va todo tan justito, tan justito que a poco que nos cambien una coma ya se ha ido el invento a cascarla. Solo aquí, y a estas alturas de la vida autonómica, se sacrifican de tal manera los intereses regionales en aras de un mal entendido españolismo en el que, por otro lado, ya no cree nadie. Es alucinante que una vez más se haya tropezado en la misma piedra, y ahora corramos el riesgo de pagar en nuestro nuevo Estatuto las alegrías previas de catalanes, valencianos y andaluces.

Pero todavía es más desquiciante escuchar hoy los reniegos y las bravatas de nuestros sedicentes líderes. Fíjense por ejemplo lo tieso que se ha puesto Biel. ¿Por qué no hizo tan agudas y severas advertencias el día que habló en el Congreso de los Diputados presentando la alicorta reforma que había pactado con PSOE y PP? ¿Por qué Iglesias, que ahora pretende reaccionar airado, no dejó el tema bien atado con sus compañeros en el Gobierno central y en la Ejecutiva del partido? Entonces... ¿Qué demonios va a obtener Aragón a cambio de conformarse con un Estatuto de amplio y fácil consenso, en el que no quedan reconocidos de verdad ni derechos históricos, ni fórmulas específicas de financiación, ni deuda histórica, ni nada tangible? ¿Ni siquiera podremos consolarnos con un retórico blindaje del Ebro?

Esto es patético. Aragón ha vuelto a desaparecer del mapa político español. Solo existimos porque Labordeta todavía se reúne con la gente del vicepresidente Solbes para negociar algunas mejoras en las partidas que nos atribuyen los Presupuestos Generales; sólo el diputado de CHA rasca algo. Los demás no están en ese tema; unos porque bastante tienen con gestionar sus cosicas, otros porque no quieren molestar a sus señoritos, otros por desidia y otros porque están ocupadísimos preparándose el doblete en las próximas elecciones. Hala, pues.