sábado, octubre 14, 2006

¿CUAL ES EL LÍMITE DE LAS AUTONOMIAS?

Vivimos en un estado autonómico. Esta forma de organización ha traído numerosas ventajas y ha facilitado un asentamiento de todas las identidades en la España moderna. En estos últimos tiempos se están planteando reformas en los Estatutos de Autonomía tendentes a reforzar la estructura de las administraciones autonómicas y a reducir el papel del estado en las mismas. Se ha producido una reacción a esto y los que así opinan son tachados de “nacionalistas españoles” y hasta de retrogrados y poco amantes de la libertad. Hay quien piensa así tanto en la izquierda como en la derecha.

Mi reflexión sobre el asunto es la siguiente: el estado autonómico no puede ir siempre más allá de forma indefinida porque al final se desnaturaliza el estado. Por ello es legítimo abogar por la independencia pero no por disponer de más autonomía. Partidos como Esquerra Republicana en Catalunya o Eusko Alacartasuna en el Pais Vasco defienden la independencia; según mi opinión son leales al sistema. Los otros partidos nacionalistas CiU o PNV como más conspicuos representantes de la misma son desleales con el sistema que presuntamente defienden. Sus posiciones no son sostenibles (bonita palabra) y desde sus posiciones pueden acabar haciendo descarrilar al estado y arrastrar a las propias comunidades que dicen defender con las consecuencias negativas para todos.

En los tiempos que corren el estado debe ser fuerte y sus competencias deben alcanzar a todos los ciudadanos, cualquier otra cosa solo puede generar injusticia. Este estado fuerte que defiendo puede ser el estado español o un futuro estado catalan, pero lo que no puede ser es el juego actual al que nos están sometiendo desde todas las comunidades autonomas de España.

Mi pensamiento está en la defensa de la continuidad de España, creo que es lo mejor para todos, pero, desde luego, prefiero la legitima defensa de la independencia de un territorio que el desleal intento de buscar unicamente la confrontación, el agravio comparativo y el debilitamiento permanente del estado.

1 comentario:

Diego Zamora dijo...

El problema es que los nacionalistas siempre consideran un acuerdo como un punto de partida. Es decir, hemos llegado hasta aquí ya negociaremos el resto. Y eso es demasiado deleal.

No os resulta curioso que todos los nacionalistas acaban acusandote de ser nacionalista de los otros. Me ha pasado con los nacionalistas españoles y con los catalanes. Necesitan los dos frentes para poder estar en contra y poder hablar de buenos y malos. Que es el terreno que les resulta más cómodo.

En España no cabe ni un tonto más.