sábado, febrero 04, 2006

MAHOMA Y SU CARICATURA

¿En que mundo vivimos? Las cabezas de algunos parece que no funcionan demasiado bien. Esta vez no es la cabeza de Bush. Es raro pero no es él.

No es tolerable lo que esta pasando, la paz del mundo no puede estar sometida al albur de unos fanáticos. El islamismo es un problema para el mundo y hay que pensar en solucionarlo. Y debemos pensar en soluciones razonables no en las soluciones drásticas de EEUU tras las cuales están reacciones como las que se están produciendo.

En España se decía que uno podía cagárse en dios, pero que nadie tocara al Santo de su pueblo. Pero a pesar de todo ni en las peores épocas de la Inquisición se vieron cosas así.

Esperemos que las aguas vuelvan a su caunce.


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1 comentario:

reciclator dijo...

No debemos olvidar que los cristianos se han comportado de forma muy similar e integrista en las cruzadas, sinó mirar que pasó en la cruzada contra los albigenses, hermanos nuestro, allá por el 1208:

"El Papa Inocencio III reaccionó y envió varias inquisiciones de los monjes cistercienses (orden religiosa de San Benito)y también a Domingo de Guzmán (que luego fuera canonizado Santo Domingo). Si bien consiguieron algunas retractaciones, la herejía continuaba. Finalmente el papa terminó llamando a una cruzada interna contra los albigenses, en la región del sur de Francia cerca de los Pirineos, a partir de 1208. Los cruzados recibían una indulgencia plenaria luego de los 45 días de servicio, la condenación de sus deudas e intereses, y la posibilidad de recibir las tierras confiscadas a los herejes derrotados. Estos beneficios congregaron un ejercito de 500.000 hombres quienes, capitaneados por el duque de Borgoña y el conde de Monfort, marcharon hacia la región de Albi. Encabezaban el bando de los herejes Rogerio, vizconde de Albi, y Raimundo, conde de Touluose. Los papistas tomaron la ciudad de Beziers, pasaron a cuchillo a 60.000 habitantes, sin respetar a mujeres, ancianos y niños; la saquearon y luego incendiaron en julio de 1209. La anécdota que quedo de estos hechos es que los soldados, cuando preguntaron a los prelados (Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como abad, obispo, etc.) como distinguían entre católicos y herejes, la respuesta fue: "Matad a todos que luego Dios los distinguirá en el cielo".

Nosotros ya hemos estado allí, y hemos necesitado 800 años para paliar y suavizar los fanatismos. Parece otro acto de soberbia cristiana pensar que los musulmanes puedan cambiar de opinión en tan solo unos pocos años.

Actitudes radicales no son aceptables en ningún ámbito de la vida, y las locuras colectivas son por lo general autodestructivas. Luchar contra la ignorancia y la intolerancia debe hacerse desde la comprensión.