viernes, febrero 17, 2006

CHELSEA

El Barça va a Londres a jugar con el Chelsea otros lo hicieron hace años con éxito:

Tres goles en 10 minutos. Eso es lo que hizo el Madrid el martes. Y es que este Zaragoza es así. Porque poco importan esos de blanco. Ayer sólo jugó el Zaragoza. Mejor dicho, casi no jugó. Pero ahí están. Somos así. Unos días de gloria y otros de casi susto. Pero ayer mientras ellos apelaban al espíritu de Juanito, ese jugador tan mal perdedor como Beckham, nosotros apelamos a Stamford Bridge. ¿Os acordáis? Fue el día del Peace and Love, cuando la Romareda aplaudió a la policía y el Zaragoza, bordando el fútbol le había clavado tres al Chelsea. Pero llegó la vuelta, unas semifinales de la Recopa y un gol con la rodilla tras un rechace mal hecho por Juanmi metió de lleno al Chelsa en la lucha. Y cuando más cerca parecía la eliminación del Zaragoza llegó un gol primoroso de Aragón, driblando ingleses y colocando el balón suavecito. Con el 3-1 el Zaragoza se metía en la final de los sueños en París, la que permitió que la leyenda de aquel Zaragoza entrara para siempre en la historia. Ayer, aquel gol lo metió Ewerthon. Nos lo anularon. Pero daba igual. El Zaragoza había dicho que estaba en la final. Y ni aún jugando con 14, como casi siempre, debiendo haber acabado con 9, el Madrid pudo llegar al quinto gol. Al final, abrazos y un cántico para todos aquellos que, en el mismo bar que nosotros eran capaces de decir sin rubor "jodo, co, os vamos a eliminar ¡Vamos Zidane!", con ese acento tan peculiar de la ribera. A todos esos traidores, un cántico unánime "Adiós a la Copa, adiós, adiós a la Copa, adiós". Y se fueron del bar tristes. Peor para ellos. Cuando el Zaragoza ha sufrido en semifinales, ha ganado la final. Que la leyenda siga instalada en el escudo del León.