jueves, diciembre 22, 2005

El horario de trabajo no importa


¿Qué es más importante, el tiempo trabajado o el resultado
conseguido? Sobre la base de esta pregunta ha surgido, en varios blogs
en paralelo, un interesante debate sobre la flexibilidad laboral y la
capacidad de autorregulación de los propios trabajadores.

¿Es posible eliminar calendarios laborales, horarios, sistemas de
control de presencia, supervisión… y dejarlo todo al libre albedrío de
los trabajadores? En mi opinión, sí es posible en muchísimos ámbitos
laborales, pero no por arte de magia. Gestión de los resultados y no
control de la actividad. Pero eso exige un gran esfuerzo tanto por
parte de los “jefes” (a la hora de establecer objetivos y de confiar en
su gente) como por parte de los empleados (que tienen que
responsabilizarse e implicarse mucho más en su tarea).



Estas dificultades provocan que en muchos casos haya un acuerdo
tácito para no romper el modelo de control: el jefe sigue controlando
(porque es más fácil) y los empleados asumen ser controlados (porque
les exime de mayores responsabilidades).

1 comentario:

reciclator dijo...

Son claras las ventajas de unos horarios flexibles y personalizados, aunque exigen unas condiciones de contorno que no se dan siempre:

- Un jefe maduro (profesionalmente y organizativamente hablando) y seguro de si mismo.
- Un trabajador maduro y seguro de si mismo.
- Un sistema orientado a objetivos y procesos.
- Una organización flexible y orientada a objetivos.
- Existencia de unos sistemas de control o medición del rendimiento objetivos.
- Recursos en términos de TI o comunicaciones.

Y de todo esto probablemente lo más fundamental es que tanto el jefe como el trabajador se lo crean, y la empresa esté dispuesta a sacrificar un control directo por un aumento de la productividad y motivación.

En la sociedad del bienestar, y a la vista de las tendencias actuales, la conciliación del trabajo-familia-persona pasa por formular nuevos modelos de trabajo que flexibilicen el plano espacio-tiempo laboral.

Está en nuestras manos, y seguro que nos equivocaremos, pero habrá que intentarlo, cosa nada fácil en España: el país con cobertura horaria laboral más larga y con índices de productividad más bajos de Europa.

REc