lunes, julio 04, 2005

Volveré, con pan y chocolate, a ver El cielo gira.

Quiero reproducir un comentario que sobre una pelicula extraordinaria he leido en un blog. Lo que viene a continuación no es mio, pero dificilmente hubiera podido expresar mejor lo que me pareció la película:

Posiblemente no estará entre las más taquilleras. No se batirá el cobre entre espadas laser ni entre espías de la ONU. Esta no es una película-documental de palomitas.

El cielo gira es una película de merienda de pan con chocolate: Barra fabiola y onza clavada. Eché en falta mi bocadillo.

Antonino y sus vecinos reflexionan andando, sentados, limpiando malvas de su cementerio y cuidando su huerta. Preguntándose cuándo llega el de los congelados y cuando dejará de ir el panadero.

Sin embargo no hay prisa. La vida sigue, a pesar de aerogeneradores y casonas rurales sólo para ricos.

Comenzará pronto el verano y las meriendas se sucederán a eso de las ocho, en la bodega de Miguel Ángel y Juanita, tirando de porrón y de queso del valle, algún torrezno, tacos de jamón blanco y lomo de la olla que prepararon hace unos meses, tras la matanza. Este fin de semana tuve merienda en mi salón. Es con lo que tengo que conformarme. Quesos franceses y canarios, vino argentino y cava.

Delicioso Finca la Anita Sirah del 1999 (Mendoza), quesos franceses como camembert Guillo, de cabra a la ceniza y brie con sabor a roquefort. De Canarias majorero, ahumado tierno y Flor de Guía. Sólo faltó el sol de las nueve, la cosechadora llenando la tolva del trigo de la casetilla -una tierra de mi pueblo por donde cae el sol- el galgo adulto a nuestra vera y Aurelio, mi abuelo, que seguro que hubiera dado el primer pellizco de pan al perro. Es como si le viera ahora apretándose el lechuguino al pecho y con la navajilla ir repartiendo rebanadas de miga prieta después de haber sorteado el cantero.

Antonino y él hubieran mantenido una larga conversación.

Id a ver la película y no os olvidéis de vuestra onza y vuestro pan.